viernes, 18 de abril de 2008

Reflexiones de futbol

Hay planes de planes. Por lo general, muchas veces el mejor aliado es el televisor. Junto con el televisor vienen los partidos de futbol. Cuando la transmisión es del equipo al que se tiene filiación o se siente hincha, es casi, como cuando uno se encuentra 20 mil pesos en un bolsillo. Que agradable sorpresa! Pero supongamos que no es nuestro caso y nos toco ver dos rivales que nos resultan indiferentes. La inclinación natural es hacia el espectaculo: "con un gol del visitante, este partido se arregla". Y ahi es cuando, la tradicional neutralidad se puede convertir en una obsesión por apoyar al equipo debil, el de la ciudad de la novia, el del uniforme vistoso, aunque eso sí, no seamos hinchas de el, pero en ello nos convertimos temporalmente. Cuando hemos tomado ese camino, esa espiral descendiente, solo nos quedan ya pocos caminos para elegir y es esperar el final del partido. Ahi viene lo verdaderamente triste. Si nuestro equipo temporal gana o clasifica independiente del resultado, no ha pasado nada, no hay alegria, no hay jubilo, no hay a quien contarle, a nadie le interesa. Pero si el equipo pierde o es eliminado, es casí como cuando uno encuentra un billete falso en la calle. La derrota se multiplica y por eso mi conclusión es que no hay nada peor que hacerle barra a un equipo que no sea el propio. Los demas, que se los lleve un perro en la boca

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio